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display of the timer of a microwave oven

Hoy no tengo mucho que contar. El título es un estado de ánimo y una realidad. Languidez. 

Esta canción la martillea mi vecino y por vagancia ilustra hoy mi bitácora. A mí nunca me ha gustado. Ni la canción ni Camilo Sesto. El bueno es Raphael. Ahora me tira Bizarrap.

Perdonad que divago. 

Pero, ¿qué os puedo contar en un diario que nadie leerá nunca? Hubo una época que me creía potencial valedora de un futurible éxito póstumo. Puto ego. La Ana Frank de la cocina.

Decían en la radio esta mañana que la constancia y el esfuerzo son lo más importante para lograr tus objetivos. Por eso escribo esta mierda. Probablemente las líneas más improvisadas y chusqueras. 

Disculpadme el lenguaje. Los tacos son la mejor forma para enfatizar mi hastío.

¿Qué os puedo contar de hoy?

Estoy aburrida y cansada. Tengo ganas de que me desenchufen, de quemar mis fusibles, de tragarme una bola de papel Albal y explotar…

A las 6.30 h ya me han despertado. Un café, todo me giraba. Cojo temperatura. Por lo menos me caliento.

Luego llegan los niños, la señora, la comida para el perro. Vivo como en el colegio a golpe de timbre. Y luego el almuerzo, la merienda, la cena… La rutina de siempre.

Bueno sí, tengo una anécdota que puede ser más o menos curiosa. Perdonad, yo ya me río con cualquier memez.

Paqui, mi señora, se quedó sin bragas porque puso a lavar todas a la vez. Llevar la ropa interior húmeda puede ser un foco de infecciones, cistitis y orines no controlados. Pues, ¿a que no sabéis dónde las metió para secarlas? Se le quemaron. 

¿A que no sabéis a quien culpó? A servidora. Que sí, que estoy para servir, pero de servir sirviendo estoy inservible para servir.

Por favor, si alguien me lee, sacadme de aquí y llevadme a un punto limpio.

Este es el único extracto que se ha salvado de ‘El diario de Carmen, un microondas con grill de la marca FAGOR modelo GXFA WIFI High Effect’*.


El resto de sus textos se perdieron al derretirse un táper de lentejas.